PDET: el instrumento que puede cambiar la historia de Colombia

Reducir el abismo de diferencia que hay en Colombia entre la calidad de vida en la ciudad y en el campo, meta de los Programas de Desarrollo con Enfoque Territorial (PDET), hace que este instrumento no sea un programa más de una administración sino la apuesta, resultante del Acuerdo de Paz, que puede por fin modificar la estructura del Estado y la historia del país hacia una sociedad más equitativa. Irina Junieles*, investigadora de Dejusticia, entidad integrante de ‘Transformemos: Territorios Construyendo Paz’, habla del acompañamiento que se ha venido realizando a la tarea de los PDET, cuyo camino no ha sido fácil.

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De acuerdo con el diseño de los PDET, luego de la culminación de la primera fase denominada veredal o comunitaria, en la que se recogen las iniciativas de las cerca de 11.000 veredas de 16 subregiones priorizadas (ver recuadros 1 y 2), basadas en los 8 pilares de los PDET (ver recuadro 3), estas pasan a las fases municipal y subregional, para llegar a la construcción de 16 Planes de Acción para la Transformación Regional, PATR, a 10 años, que constituyen la materialización de los PDET.

Este andar ha tenido desafíos y dificultades entendibles ante el enorme reto que significa la construcción de un nuevo Estado. La metodología de la fase veredal, implementada desde julio de 2017, que ha finalizado en 2018 para un alto porcentaje de municipios, fue reconocida como participativa, abriendo espacios de opinión en temas anteriormente vedados.

Para las siguientes fases el modelo de planeación participativa está quedando rezagado, por falta de recursos y presiones de tiempo (el Gobierno actual se comprometió a entregar 12 PATR en agosto y los cuatro restantes en septiembre).

Recuadro 1.

LOS PDET

“Los Programas de Desarrollo con Enfoque Territorial (PDET) son un instrumento de planificación y gestión para implementar de manera prioritaria y con mayor celeridad los planes sectoriales y programas de la Reforma Rural Integral (RRI) que establece el Acuerdo Final en su punto 1, en articulación con los planes territoriales, en 16 subregiones del país que agrupan 170 municipios y 11 mil veredas (priorizadas por 1. grado de afectación del conflicto armado, 2. presencia de cultivos ilícitos y otras economías ilegales, 3. pobreza y 4. debilidad institucional), y así asegurar su trasformación integral” (Fuente: ART).

Dentro de este panorama, y con el reto de lograr que los funcionarios gestores municipales de los PDET, que son quienes tienen contacto directo con las comunidades, fortalezcan sus capacidades para cambiar la mirada del territorio asociada al conflicto a una con enfoque reparador y diferencial, y de un gobierno próximo a llegar que tenga la voluntad política para asegurar los recursos y el ajuste institucional necesarios, la Agencia para la Renovación del Territorio, ART, responsable misional de los PDET, avanza en su tarea y recibe acompañamiento y recomendaciones del Ministerio Público, organizaciones estatales, sociales, comunitarias, academia y cooperación internacional.

Si bien la ART es la entidad a cargo de los PDET, la magnitud del trabajo requiere el concurso de todas las instancias gubernamentales y civiles; una realidad solo posible si se informa suficientemente y sensibiliza a la opinión pública, en medio de los temas coyunturales que la ocupan, como las elecciones y el mundial de fútbol, de manera que todos les demos a los PDET la importancia capital que merecen para poder cambiar la historia del país.

Irina Junieles, abogada, directora del Área de Justicia Transicional y coordinadora del trabajo territorial del Centro de Estudios de Derecho, Justicia y Sociedad, Dejusticia, narra cómo ha sido el acompañamiento a los PDET, dentro de la iniciativa ‘Transformemos, Territorios construyendo Paz’:

El elemento más importante a resaltar es que este ejercicio ha permitido una masiva participación ciudadana de bases sociales rurales del país que tradicionalmente no participan. Esto significa que más allá de la representación que tienen estas comunidades a través de sus líderes y lideresas, se generaron espacios de incidencia directa en la construcción de las problemáticas, fortalezas e iniciativas de los PATR.

De manera especial hemos estado acompañado varios ejercicios en los PDET de Montes de María y Sierra Nevada-Perijá, desarrollando primero una estrategia pedagógica que empezó en el segundo semestre de 2017, en la que se les informó a las comunidades la metodología que se iba a desarrollar, a fin de que estuviesen preparadas para ella. Luego de eso, realizamos una serie de ejercicios de pedagogía en clave de implementación, para acompañar la tarea de concretar las iniciativas que se van a incluir en el PDET y establecer algunos consensos de priorización que faciliten las fases municipal y subregional. Para este trabajo fue fundamental construir con organizaciones locales de base las estrategias de intervención.

Participamos también en la reunión nacional de Zonas de Reserva Campesina realizada a finales de 2017 en Tolima, donde pudimos conversar con campesinos y campesinas de todo el país sobre el avance de la construcción del PDET. Y en los últimos meses, en alianza con el Cinep y entidades locales, apoyamos el desarrollo de un encuentro que permitió espacios de diálogo autónomo para delegados y delegadas de los tres PDET del Caribe (Montes de María, Sierra Nevada-Perijá y Sur de Córdoba). Ahora nos aprestamos a continuar estos ejercicios de cara a las fases municipal y subregional.

Recuadro 2.

Las 16 zonas PDET, en orden alfabético:

1.      Arauca
2.      Bajo Cauca y Nororiente Antioqueño
3.      Catatumbo
4.      Chocó
5.      Cuenca del Caguán y Piedemonte Caqueteño
6.      Macarena-Guaviare
7.      Montes de María
8.      Norte del Cauca y Alto Patía 
9.    Pacífico Medio
10.  Pacífico y Frontera Nariñense
11.  Putumayo
12.  Sierra Nevada-Perijá
13.  Sur de Bolívar
14.  Sur de Córdoba
15.  Sur del Tolima
16.  Urabá Antioqueño 

En estos diversos escenarios hemos ido recogiendo aprendizajes que hemos transmitido a funcionarios regionales de la ART, con el interés de que las recomendaciones permitan optimizar el proceso.

Es decir, las primeras estrategias estuvieron enfocadas en hacer pedagogía de todo el ejercicio para los diversos actores del territorio y en garantizar la participación de las comunidades en cada uno de los escenarios de las fases que se han planteado. Hoy reclamamos que haya transparencia con la metodología de las fases que vienen, con los resultados que se han obtenido en cada asamblea, y con el presupuesto con el que se cuenta.

Insistimos en la importancia de articular los planes que ya existen en el territorio, con el plan que se construya a partir del PDET. Y de garantizar el enfoque de género y étnico. Reafirmamos estos dos puntos porque las primeras conclusiones de nuestros simulacros realizados dentro de los ejercicios mostraron debilidad en la construcción de iniciativas con estos enfoques. Hasta el momento queremos resaltar que se han generado nuevos espacios para garantizar en el plan la transformación del mundo rural para la mujer.

Otro tema clave ha sido recalcar que los PDET tienen un enfoque reparador que implica que las comunidades que han sido victimizadas en el marco del conflicto armado en Colombia deben tener la garantía de que el PDET integre los planes que se han venido construyendo con los escenarios de la Ley 1448, de atención y reparación integral a las víctimas; como, por ejemplo, los planes de retorno y los planes de reparación colectiva.

 

¿Cómo se logrará que los PATR reflejen la metodología participativa que se logró en la fase veredal?

En este momento una de las recomendaciones esenciales que hemos hecho tiene que ver con que en el tiempo que faltan para concluir los PATR (fases municipal y subregional) se garantice un escenario, dentro de la metodología, en el que delegados y delegadas se encuentren con sus comunidades para socializar las propuestas. Y que, en ese sentido, las decisiones adquieran mayor legitimidad al interior de las comunidades y se contribuya a la movilización social del campo. Es clave que la socialización fortalezca los procesos de seguimiento y monitoreo que tienen que continuar desde las comunidades.

El segundo énfasis que hemos hecho es que la ART tenga estrategias claras y transparentes para el trámite de los conflictos que puedan surgir en las dicusiones de las fases municipal y subregional, asi como estrategias para la toma de decisiones. El escenario del PDET va a permitir una plataforma de encuentro de improbables en las regiones; es decir, personas que tradicionalmente han tenido posturas contrarias para el desarrollo territorial, por ejemplo. Consideramos fundamental que esos escenarios sean muy bien aprovechados para que pueda fortalecerse la reconciliación y la posibilidad de consensos, y no para que se profundicen los conflictos; especialmente en torno a las diversas visiones de desarrollo que hay en las regiones donde se hacen los PDET. Debe haber además garantía de condiciones de seguridad para quienes participan.

Estamos preocupados por el ajuste institucional. El impulso que viene desde las agencias en su conjunto, no solo desde la ART (Agencia Nacional de Tierras, Agencia de Desarrollo Rural, Unidad de Restitución de Tierras), debe continuar en el próximo gobierno, sustentado en el Acuerdo de Paz. Requiere el avance por parte de por los menos los tres gobiernos siguientes.

No estamos hablando de un asunto que pueda ser desechado por el nuevo gobierno. Y no debería serlo no sólo porque así lo establezca el Acuerdo, sino por lo que este ejercicio significa en términos de recuperación de la confianza en la institucionalidad; es algo que está efectivamente ocurriendo en el territorio y que no se puede perder.

En ese sentido, entidades como el Ministerio Público tienen un papel fundamental para efectos de garantizar el seguimiento y el cumplimiento de los acuerdos a que se está llegando para la transformación de los territorios, que implicarán la ejecución de recursos públicos durante los próximos 12 años.

 

Tierras

El PDET es un buen punto de partida para el ejercicio que tiene que hacerse de ordenamiento social de la propiedad rural en todo el país. En su pilar número 1, ordenamiento social de la propiedad rural (ver recuadro 3), queda un insumo importante para la ANT y el trabajo que esta tiene por delante de barrido predial, y de identificar, tramitar y resolver los conflictos sobre la tierra. Es claro que el camino es largo, pero la articulación entre las distintas agencias podría significar un avance importante en el tiempo de trabajo.

Hasta ahora no hemos visto una articulación fuerte entre la ANT y la ART, quizá porque hasta ahora el trabajo ha sido comunitario. Pero ante la llegada de las fases municipales y subregionales, que empiezan ahora, urge que esa articulación efectiva se dé y constituya un verdadero impulso para el avance de los procesos.

Recuadro 3.

Los 8 Pilares de los PDET. Lo que le falta al campo para estar bien


Ordenamiento social de la propiedad rural y uso del suelo


Reactivación económica y producción agropecuaria


Educación rural


Vivienda, agua potable y saneamiento


Derecho a la alimentación


Reconciliación, convivencia y paz


Infraestructura y adecuación de tierras


Salud rural

Más información relacionada: La paz, el campo y las regiones. Columna de Irina Junieles en El Universal de Cartagena, 2 de junio /2018.

http://www.eluniversal.com.co/opinion/columna/pdet-la-paz-el-campo-y-las-regiones-14564

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