Organización y sabiduría campesina en la voz de don Joel

Mi nombre es Joel Sánchez Yacuechime. Yo nací en La Plata, Huila, pero me trajeron al Caquetá muy pequeño. No alcanzaba todavía el año de edad. Por causas del conflicto llegué a Paujil, en Caquetá, donde me formé hasta cierta edad. Hoy vengo de Paujil, más precisamente de la vereda Providencia, de la cual soy el presidente. 

Yo desde muy pequeño me fui de la casa a aventurar. Mi infancia fue un poco difícil. Mi mamá es madre soltera con cinco hijos y nos crió a todos los cinco. Mi papá murió cuando yo era muy pequeño. No alcanzaba yo los siete años. Entonces mi mamá nos crió trabajando. Hacía arepas para vender, lavaba ropas ajenas, y cosas así. 

Yo tengo una historia compleja de mi país. Cuando estaba muy pequeño, en una ocasión mi mamá visitó a un político, o un politiquero mejor dicho, y le dijo mi mamá al señor que si había posibilidad de unas tejas para la casa, y el señor le respondió que si ella tenía cédula. Mi mamá, que es de descendencia indígena, le dijo que no. Y él le dijo que si no le ayudaba con el voto pues no le ayudaba con la tejas, así de simple. Ahí mismo me di cuenta de que esa gente no vale la pena, y empiezo a tenerle desconfianza a esas personas que cada que hay elecciones prometen y prometen no más. Esa es la figura que tengo de mi país, que personas que tienen algo de intelectualidad se aprovechan de quienes desconocen ciertas realidades. 

Yo no tuve la oportunidad de estudiar. Tenía mucha intención, eso sí. Mi sueño era estudiar Ciencias Políticas y especializarme en Economía Política, porque yo desde muy pequeño he tenido esa idea de que en la administración del país, los que gobiernan hacen las cosas mal hechas. Entonces yo quería estudiar eso para hacerlas bien.

Después, cuando me di cuenta de que todos estos grandes personajes que están en las administraciones públicas habían estudiado Ciencias Políticas y Economía, me dije que esto no era lo que yo quería y que si yo iba a estudiar para eso pues mejor no estudiaba. 

Yo quería otras cosas para mi gente, para las personas que vivían a mi alrededor, los que no teníamos nada. Yo estudié hasta tercero de primaria pero ya de grande me di cuenta de que había adquirido mucho conocimiento. A mí me gusta leer mucho, sin necesidad de pisar una universidad. Mire, yo converso mucho con universitarios y ellos piensan que yo yengo un nivel académico alto porque me meto en temas que a veces ni ellos conocen. Ellos me preguntan: “¿Usted qué nivel de estudios tiene?”. Y yo les digo no yo hice hasta tercero de primaria y que después estuve en la cárcel, donde hice hasta noveno. Entonces lo mío ha sido más como la universidad de la vida.

Creo que uno en la condición del país y con esa división de la humanidad en clase baja, clase media y alta, pues uno desde muy pequeño tiene que empezar a ejercer el liderazgo. Así sea con uno mismo; uno personalmente tiene que ejercer un liderazgo sobre uno, luego viene un liderazgo sobre sus hermanos, por ejemplo. Y desde ahí va naciendo ese anhelo, esa intención de liderar más cosas. 

Siempre he dicho que un líder es alguien que dirige. Yo me enfoco más por la parte del dirigente social. Un dirigente social maneja diversos temas, maneja una comunidad y la comunidad está pendiente de ese trabajo. 

Mis propósitos como dirigente social son un montón. La transformación de mi nación, por ejemplo, no solo del territorio en donde vivo. Yo quiero la transformación y un país en paz con justicia social.

La labor de un líder o dirigente tiene muchas cosas difíciles. Una de las más precarias es la indiferencia. Incluso de las mismas comunidades, de las mismas personas por las que uno lucha. Muchas personas tienen desconocimiento de la realidad del país. Algunas defienden los gobiernos neoliberales porque piensan que son buenos, pero solo lo piensan porque ven la noticia, y si la noticia dice que el gobierno es bueno, pues para ellos es bueno. Además, en el país donde vivimos no hay seguridad, no hay condiciones para un dirigente social.

La gente en la ciudad piensa que el campesino es un cero a la izquierda, pero no piensa que el campesino trabaja la tierra y le manda de comer a ellos. Mire, una vez había una reunión de varios dirigentes y compañeros de las comunidades para ir a un paro campesino porque estábamos cansados de que el Estado apareciera en los territorios pero no con ayudas o con fortalecimientos, sino con la fuerza pública, con la bota militar. Entonces en la reunión planteaban que ir a un paro, que salir a la carretera y taponar y movilizarse y pues mostrar la inconformidad que teníamos. Entonces yo dije que no, que mejor hiciéramos una desobediencia social campesina. ¿En qué consistía? En no mandar recursos a la ciudad, no dejar salir leche, yuca, nada. No salir al pueblo a vender cosas. Porque yo creo que esa es una forma de uno manifestarse y de mostrarle a la gente de la ciudad que el campesino tiene mucha incidencia en la vida cotidiana de todos. 

Como dice una canción: “yo me imagino un mundo lindo, humilde, sin rencores, donde las armas sirvan para hacerle columpios a los niños”. Pero es difícil porque en este país hay muchos intereses. Intereses que son una forma de desangrar el país, de irlo exprimiendo y consumiendo. Y este interés lo tienen las familias adineradas del país, que son unas poquiticas.

Hablar de la principal problemática de mi región es ilógico, porque hay muchas. Una de esas es el interés que tienen las multinacionales sobre nuestro territorio. También ese conflicto de figuras territoriales que hay. De hecho, aquí tenemos como cuatro figuras y según ellas, aquí los únicos que sobran son los campesinos. Aquí tienen privilegio las multinacionales. 

Nosotros formamos la asociación campesina Acomflopad (Asociación Campesina Cordilleras de los municipios de Montañita, Florencia, Paujil y Doncello) con el ánimo de empoderar al campesino, que adquiera conocimiento, que se forme y se eduque, que tenga más conocimiento de las problemáticas. Porque un alcalde llega aquí y le manda a uno un técnico, y el técnico le habla bonito de que la multinacional va a producir desarrollo y no sé qué más. Pero es mentira. Entonces, ¿nosotros qué hicimos? Nos conformamos como organización campesina y empezamos a fortalecer el conocimiento de las bases campesinas y de las Juntas de Acción Social en temas de derechos humanos, hidrocarburos, temas de equidad y género, economía campesina, justicia comunitaria y otros temas. 

En Acomflopad yo soy el secretario de Asuntos Agrarios. Siempre hablo del fortalecimiento económico regional, de fortalecer la economía regional.

Y hay muchos otros temas, por ejemplo la economía campesina. A nosotros vienen y nos implantan y nos dan modelos de economía campesina, pero nos hablan de economías a futuro. Nos hablan de economías de siete, ocho años, O sea, cultivos de mucho tiempo como para que el campesino se sostenga. Porque hay dos tipos de cultivos: el sostenible y el sustentable. El sustentable dura siete u ocho años. El sostenible es inmediato, de meses. 

Ahí yo digo que el campesino debe apuntarle a lo sostenible. El sustentable después. Pero nos enredan porque vienen con proyectos, por ejemplo, de seguridad alimentaria. Entonces nos traen semillas que algunas ni nacen y las que nacen das tres pepas y no vuelven a dar porque son semillas tratadas genéticamente, es decir, transgénicos. 

Se trata es de fortalecer la economía campesina, no como medio económico, sino para no depender de lo que traen de afuera. Se trata es de volvernos sostenibles en nuestro territorio. 

Aquí, por ejemplo, plantaron unos cultivos de Sacha Inchi, y yo dije que eso no servía porque eso es de la Amazonía peruana y por acá le sale un hongo y hasta ahí llega. Eso le sirve más a la multinacional que vende químicos pero no al campesino. Es que nos han metido el cuento a los campesinos de que hay que sembrar para comercializar, y nos quitan ese instinto sostenible que debemos tener nosotros.

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