Montes de María: Tener sed junto al agua

Grupos de mujeres que recorren hasta dos kilómetros a diario bajo el sol con baldes sobre la cabeza para buscar agua (una imagen que obliga a evocar las duras condiciones de vida en el África subsahariana); robustos campesinos de piel cobriza que se lamentan a la sombra de su rancho por no poder sembrar, iguales a desempleados que ven pasar las horas frente a un televisor; 

Amas de casa vertiendo soluciones químicas en platones de agua verdosa y sucia, como soldados en medio de una guerra en la jungla; terrenos áridos que vistos desde el aire parecen imposibles, vecinos del río.

Lo que vemos transcurre en Montes de María, justo en el lugar donde se encuentra ubicado el Distrito de Riego de Maríalabaja, el tercero más grande del norte de Colombia, y el cual fue construido en la década de 1960 con el objetivo de beneficiar a los pequeños productores de arroz del municipio de Marialabaja, extendiéndose hasta el municipio de Arjona y Mahates. Sin embargo, datos de 2016 de la Corporación Desarrollo Solidario, confirmaban que el “82% de las tierras que se benefician del distrito de riego están sembradas en palma de aceite y apenas el 16 por ciento de arroz”.

Las imágenes pertenecen al documental “El campo tiene sed”, realizado por el Equipo de Comunicación Rural Opds Montes de María y la Corporación Desarrollo Solidario para retratar la lucha de las comunidades rurales de Montes de María por defender su derecho al agua. Un derecho que siempre resulta difícil de creer que deba ser defendido en una región con alto potencial hídrico. Además de la presencia del río Magdalena, el más importante del país, la zona cuenta con gran variedad de ciénagas, arroyos y aguas subterráneas.

Para ayudar al espectador a entender la paradoja de aridez y escasez en medio de semejante edén hídrico, el documental hace un recorrido a base de testimonios de expertos y miembros de las zonas afectadas para dilucidar sus causas.

Aunque no se puede desconocer el impacto de la naturaleza, el fenómeno del Niño es insuficiente para explicar porqué ya algunos de los campesinos de una región que cuenta con uno de los distritos de riego más importantes de Colombia presienten la extinción de sus comunidades, como afirman en el audiovisual.

El principal problema que acusan los habitantes de Montes de María al respecto tiene que ver con la presencia de monocultivos, especialmente de palma de aceite y teca. Estos se asentaron en la región hace aproximadamente una década. En esta época se registraron los despojos más grandes en la historia de la región, y compras masivas de tierras que hicieron comunes las privatizaciones de parcelas, de las vías de acceso a las mismas, e incluso de los reservorios de agua que históricamente fueron de uso público.

Otro problema que denuncian las comunidades es el uso del agua para el ganado (riego de pastos y consumo para los animales). Como afirma el líder campesino de Ovejas, Sucre, Carmelo Márquez: “Mientras el ganado está bebiendo agua potable, nosotros las comunidades estamos bebiendo agua que no es apta para el consumo”. Sobra mencionar que las consecuencias de esto en materia de salud humana y calidad de vida, en general, son preocupantes.

A esto se suma la afectación para la pesca. Después de que en marzo de 2016 aparecieran más de 100.000 peces muertos en la Ciénaga de María La Baja, los pescadores aseguraron que “los malos manejos de los residuos químicos por parte de las empresas encargadas del monocultivo de la palma de aceite causaron la mortandad”, como reportó Semana Rural en un informe de 2018.

“El campo tiene sed” es un documental indispensable para entender no sólo la paradoja que representa padecer la escasez en medio de un paraíso hídrico, sino la resistencia pacífica que libran sus habitantes por defender un derecho universal consagrado por la ONU, como lo es el acceso al agua potable y segura. También permite reconocer el profesionalismos y compromiso con que  la Corporación Desarrollo Solidario y el Equipo de Comunicación Rural de OPDS Montes de María, documentan y comunican las problemáticas dando visibilidad a las comunidades, mujeres, campesinos, pescadores y su deseo de transformar los conflictos territoriales, en vida digna de los habitantes rurales en Montes de María.

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