La indispensable práctica de no hacer daño -Breve introducción al enfoque ASD-

Fue en 1999 cuando la economista estadounidense Mary B. Anderson, directora en ese entonces del proyecto ‘Capacidades Locales para la Paz’, publicó el libro Do no Harm: How aid can support peace or war (Acción sin Daño: Cómo la ayuda humanitaria puede apoyar la paz o la guerra). En este texto, Anderson hizo una invitación al mundo a reflexionar acerca de la relación entre la política, la ética y las acciones humanitarias.

Tal como reseñó en su página web la Corporación Memoria y Saber Popular, unos cinco años más tarde en nuestro país “hubo un proceso de colombianización del enfoque”. Hoy en día, la incorporación de esta herramienta en Colombia por parte de organismos e instituciones que trabajan en la construcción de paz gana cada vez más terreno. Y no es para menos, teniendo en cuenta que una de las principales virtudes de la Acción sin Daño es que permite contextualizar y prever tanto el impacto negativo como positivo que puedan derivarse de una acción de intervención específica en una comunidad. 

La Acción sin Daño (ASD) es considerada por la Oficina de la ONU para la Coordinación de Asuntos Humanitarios como “un enfoque ético basado en el antiguo principio hipocrático de la Medicina de no hacer daño”.

Para el asunto de los conflictos sobre la tierra en Colombia podríamos decir que su mayor importancia radica en que se trata de una herramienta que promueve la resolución pacífica de conflictos. De ahí que ‘Transformemos Territorios Construyendo Paz’ haya incluido este enfoque en todas las intervenciones llevadas a cabo por la iniciativa en los distintos territorios del país en donde ha estado presente. Desde la Amazonía hasta el Caribe, para las acciones adelantadas por este proyecto se ha tenido siempre presente la importancia de priorizar el trabajo desde un enfoque sensible al conflicto.

Como lo explica el documento ‘Justicia transicional y acción sin daño, una reflexión desde el proceso de restitución de tierras’(1): “Las acciones tienen el potencial de promover la resolución pacífica de los conflictos y las tensiones, generar independencia y autogestión, y potenciar las capacidades locales de paz. Las intervenciones que promueven esto corresponderían a acciones sin daño”.

En nuestro caso particular, según hemos constatado a lo largo del desarrollo de nuestras actividades en distintas regiones, desde el Caribe hasta la Amazonía, la ASD no solamente ha tenido una gran acogida tanto por parte de instituciones como de las comunidades, sino que ha demostrado poseer una alta adaptabilidad para ser utilizada en la búsqueda de soluciones a los diferentes conflictos por la tierra. 

Un ejemplo de ello es haber logrado la incorporación de los protocolos de ASD por parte de la Unidad de Restitución de Tierras (URT) en los análisis metodológicos elaborados por sus funcionarios, gracias al acompañamiento a la política de restitución de tierras efectuado por la Universidad Nacional, Dejusticia y COSUDE, entre los años de 2011 y 2016, en lo que consistió la fase previa de ‘Transformemos Territorios Construyendo Paz’. 

Durante esos cinco años se adelantó un proceso de formación en ASD para funcionarios del Gobierno, magistrados, jueces y operadores humanitarios, para planificar e implementar la restitución reduciendo los posibles impactos negativos de la políticas públicas que habían sido diseñados en un contexto de crisis humanitaria.

Por otra parte, no son pocos los testimonios de líderes y lideresas comunitarios que han manifestado la importancia de la aplicación de la ASD a la hora de abordar diversas conflictividades, como por ejemplo, disputas territoriales entre dos comunidades o procesos de diálogo para exigir derechos ante funcionarios e instituciones del Estado.

Muestra de ello es el caso del corregimiento de Sincerín, en el departamento de Córdoba, en donde dos grupos de campesinos mantuvieron disputas durante largo tiempo por el uso y la tenencia de playones en territorios colindantes. Como nos contó en su momento Angélica Navarro, directora del Observatorio de Desplazamiento, Conflictos y Construcción de Paz de la Universidad de Cartagena, este proceso fue abordado desde el enfoque de Acción sin Daño, logrando que se dieran los primeros acuerdos de convivencia entre ambas comunidades. Ver artículo ‘Sincerín: un caso exitoso de acompañamiento mediante Acción sin Daño’.

De igual forma, han sido muchas las respuestas positivas entregadas por los líderes y lideresas que han recibido formación y capacitación sobre ASD. Algo más que comprensible si se tiene en cuenta que la aplicación de este enfoque implica que las agendas del campo deben trazarse desde las realidades y necesidades de la comunidad y no desde la visión externa de quienes tienen el compromiso de realizar una determinada intervención dentro de un territorio. 

Como explica Leonor Perilla, docente asociada de la Facultad de Ciencias Humanas de la Universidad Naciona, institución que hace parte de ‘Transformemos Territorios Construyendo Paz’, “el enfoque de Acción sin Daño aporta nuevas miradas a los conflictos por la tierra para que podamos transformarlos como sociedad a través de la construcción de paz desde una nueva visión de esos conflictos”. 

 

Si desea saber más acerca del enfoque de Acción sin Daño, puede consultar los siguientes enlaces:

https://transformemospaz.com/modulo-de-formacion-accion-sin-dano-en-el-proceso-de-restitucion-de-tierras/

https://transformemospaz.com/el-enfoque-de-accion-sin-dano-en-el-proceso-de-restitucion-de-tierras-sintesis-del-acompanamiento-regional/

https://transformemospaz.com/justicia-transicional-y-accion-sin-dano-en-el-proceso-de-restitucion-de-tierras-2011-2016-triptico-espanol-ingles-2017/

https://transformemospaz.com/herramienta-de-analisis-situacional-guia-de-aplicacion/

(1) ‘Justicia transicional y acción sin daño, una reflexión desde el proceso de restitución de tierras’ de Aura Patricia Bolívar Jaime y Olga del Pilar Vásquez Cruz. Febrero de 2017.

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