El complejo conflicto por el uso del suelo en Nuevo Tolima

Gonzalo de Jesús Pérez Correa, nos explicó la realidad y las necesidades de su vereda

Entre paisajes imponentes y difíciles relieves, aparece ante nosotros la vereda Nuevo Tolima, perteneciente a San José del Guaviare. Aquí las comunidades campesinas afrontan actualmente una situación complicada ante la cual esperan que la institucionalidad del Estado responda con propuestas y proyectos que impacten realmente en el fondo del problema.

El meollo del asunto radica en que esta vereda se encuentra ubicada, en parte, dentro de una zona forestal, cuyo objetivo es la protección medioambiental en la serranía de La Lindosa.

Según ha conocido Sandra Pinzón, profesional de campo que trabaja en la región en calidad de integrante del Observatorio de Tierras y Territorios Campesinos y Rurales de la Universidad de Los Llanos, miembro de la iniciativa ‘Transformemos Territorios Construyendo Paz’, la figura de “zona forestal”, muy parecida a la de parques naturales en Colombia, ha generado complicaciones entre la población a la hora de entender en su totalidad tanto las posibilidades como las limitaciones del uso del suelo.

Pinzón explica que el campesinado que ha habitado en Nuevo Tolima por 30 años llegó proveniente de otras regiones. Se trata en buena medida de labriegos que arribaron a la zona en calidad de víctimas del conflicto armado buscando mejores condiciones para sobrevivir por medio su actividad agrícola tradicional y que hicieron de este lugar su nuevo hogar. 

De ahí que ahora, a raíz de la declaratoria de zona protegida, les resulte complicado asimilar que dicha actividad agraria haya sido prohibida y que su presencia en el territorio sea considerada como perjudicial para el medio ambiente. Por ello, expresan que hace muchos años son conscientes del impacto que pueden generar, y han articulado a sus actividades tradiciones la siembra de árboles nativos y la reforestación para proteger las fuentes hídricas. 

La comunidad de Nuevo Tolima también es reconocida por sus iniciativas para transformar la visión de los campesinos y de los turistas sobre el medio ambiente. Con sus escasos recursos mantienen un vivero de especies nativas y promueven actividades pedagógicas con niños, jóvenes y visitantes.

El asunto es que la vereda está solo parcialmente dentro de la zona de preservación. Otra parte se encuentra en una zona de uso sostenible. Como aclara la profesional de campo, “muchos acá no saben dónde inicia y dónde termina esa zonificación tan precisa de la serranía, y no saben entonces en qué parte está cada cual. En la parte alta de la vereda es fácil saber eso pero en otras zonas no”.

Esto se debe a que ninguno de estos procesos contó con la participación de las comunidades afectadas. Se hicieron demarcaciones y se tomaron decisiones sin contar con los cientos de familias que por décadas han vivido allí.

De ahí que una de las principales demandas de la población sea recibir capacitación frente a la normatividad que rige el área. Un asunto urgente, sobre todo si se tiene en cuenta que a la fecha no existe un plan de manejo ambiental para la serranía, la cual está bajo la responsabilidad de la Corporación de Desarrollo Amazónico (CDA). 

“No hay formas claras de producir acá. Se sabe que la producción debe ser sostenible con el área, pero no hay orientación institucional frente a qué actividades son permitidas o no”, cuenta Pinzón.

En la búsqueda de soluciones, la gente ahora desea apostar por el turismo comunitario. En Nuevo Tolima, al igual que en varios lugares cercanos a esta parte del Guaviare, hay pinturas rupestres. En esa medida, el turismo se presenta como una oportunidad que no debería ser desestimada.

Mediante acuerdo específico No. 01 suscrito entre el Instituto Colombiano de Antropología e Historia (Icanh), la Universidad Nacional de Colombia y la Gobernación del Guaviare se recogieron las evidencias arqueológicas presentes en la Serranía La Lindosa para construir el Plan de Manejo Arqueológico (PMA), y de esta forma declarar esta zona como una nueva Área Arqueológica Protegida (AAP) de Colombia. Las ocho zonas que hacen parte de la AAP están ubicadas en las veredas La Pizarra, Nuevo Tolima, Cerro Azul, Los Alpes, Raudal del Guayabero, Las Brisas y El Tigre de la Lindosa, pertenecientes al municipio de San José del Guaviare. Las áreas de declaratoria cobijan un total de 893 hectáreas entre áreas directas y áreas de influencia.

Otras Noticias

Fundación Chasquis: Comunicación al servicio de la paz
Leer Más
‘Nosotros seguimos’: Una huella imborrable
Leer Más
Editorial
Leer Más