Comunidades y Academia, la llave para la transformación de los conflictos

Vereda Danubio (Meta) Foto: Fundación Chasquis

Transformar los conflictos por la tierra en Colombia no es una tarea fácil. Pero sería una misión imposible si en ese proceso no participaran las comunidades. Nadie mejor para entender la realidad y las dinámicas de dichas problemáticas que quienes se han visto afectados directamente por los mismas.

Por ello, en el marco de la iniciativa ‘Transformemos Territorios Construyendo Paz’ se realizaron en 2019 dos diplomados(1) con el objetivo de fortalecer los conocimientos y las capacidades de gestión de más de cincuenta líderes y lideresas para abordar conflictos sobre la tierra desde el enfoque de Acción sin Daño en siete departamentos del país. Para ello se aportaron herramientas desde aspectos jurídicos, sociales, ambientales y normativos, con la intención de ampliar y complementar la mirada y el análisis de las comunidades sobre los conflictos por la tierra. 

Fue una tarea en la que participaron la Universidad Nacional de Colombia, en alianza con la Universidad de la Amazonía, la Universidad de Cartagena, la Universidad de Córdoba, la Universidad de los Llanos, y la Universidad Popular del Cesar, las cuales adelantan acciones conjuntas en las líneas de investigación, formación y acompañamiento con las comunidades de cinco casos estratégicos de conflictos por la tierra en los departamentos de Bolívar, Cesar, Córdoba -región norte del país-, Caquetá y Meta -región sur del país- . 

A través del análisis de dichos casos se abordaron temas como los derechos de los campesinos que habitan áreas ambientalmente protegidas, el ordenamiento ambiental y territorial, conflictos por el uso de suelos, así como derechos sobre la tierra, entre muchos otros.

Para conocer tanto las conclusiones que arrojaron los diplomados, así como las expectativas que quedan tras la realización de los mismos, hablamos con Leonor Perilla, docente asociada de la Facultad de Ciencias Humanas de la Universidad Nacional, institución a cargo de liderar este proceso formativo.

Para Perilla, trabajar con las comunidades es fundamental en términos de la relación entre la teoría y la práctica. De esta forma, al poner en diálogo múltiples saberes, se pueden revalidar el concepto de conflicto, por ejemplo. “El conflicto se puede llegar a entender como el que potencia respuestas alternativas distintas a la violencia histórica que hemos vivido en Colombia”. 

Se trata de aterrizar conceptos y debates académicos y políticos que a veces parecen muy abstractos, a las realidades locales, explica la profesora. La primera gran conclusión de los diplomados, de hecho, es que en el ámbito local se pudo articular mejor los discursos académicos con la realidad, ya que los aportes de la Academia terminaron siendo contribuciones prácticas para la vida cotidiana de las personas. 

Otra conclusión a resaltar es que las comunidades dentro de los territorios demostraron estar dispuestas a conocer y aprender nuevos temas y perspectivas, así como a escuchar visiones distintas acerca de una determinada problemática. Es decir, hay en la población una intención permanente de dialogar con las diferentes partes involucradas en un conflicto, e igualmente existe la voluntad de sentarse a conversar tanto con instituciones como con otras comunidades para analizar y buscar soluciones a dichos conflictos. Una actitud sencillamente ejemplar.

En cuanto a las expectativas, Perilla aclara que teniendo en cuenta el enfoque de Acción sin Daño, es imprescindible tener en cuenta que en este tipo de procesos no se pueden generar expectativas que no se puedan cumplir en el corto plazo, especialmente cuando se trata de buscar soluciones a conflictos tan complejos como los relacionados con el uso y la propiedad de la tierra. “Hay que tener mucho cuidado con ese tema de generar expectativas”, afirma. Una advertencia que no debería escapar a las diferentes organizaciones que trabajan por la construcción de paz en el país.

Sin embargo, ahora se espera que las comunidades logren incorporar nuevas miradas a los problemas de tierras, así como fortalecer la relación entre los distintos actores que representan esas miradas, ya sean institucionales, normativas, históricas, sociales o culturales. La idea es que las herramientas ofrecidas en los diplomados ayuden a generar una visión contextualizada que permita articular la comprensión de los conflictos con el diálogo entre miembros de una comunidad y especialmente entre integrantes de comunidades distintas.

También hay que subrayar el componente intergeneracional de los diplomados. Al respecto,  Perilla recalca la importancia de los conocimientos y las luchas históricas de la gente mayor en las regiones. Para la profesora, resulta muy valioso que la población más joven se apropie de estos aprendizajes.

Finalmente, algunos de los participantes reflexionaron acerca de las ganancias que obtuvieron de los diplomados tanto a nivel personal como para el trabajo que realizan en sus respectivas comunidades: 

(1) ‘Análisis, Gestión y Transformación de Conflictos por la Tierra en el Norte del País’ y ‘Análisis y Gestión de Conflictos por la Tierra en el Sur del País’.

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