Campesinas y comunicación en palabras de Jeffry Paola

Yo me llamo Jeffry Paola Cervantes Fernández. Vengo de María La Baja, de la comunidad de Puerto Santander. Actualmente hago parte del equipo de comunicación del colectivo ‘Comunicación Rural de Montes de María’.

Yo vine acá para fortalecer mis conocimientos. Soy comunicadora social aunque no tengo mucha experiencia. Fui la academia y aprendí la parte teórica, pero en cuestión de experiencia allá uno no es que aprenda tanto sobre cómo llegar a las comunidades, tomar una cámara de verdad y contar las historias reales de la gente. En la academia aprendemos más sobre los postulados y esas cosas. Entonces uno acá es que viene a aprender prácticamente qué es en realidad la comunicación.

Me siento muy identificada con la comunidad porque más allá de querer presentar un programa o de querer estar en las grandes cadenas, yo quiero contar las historias de mi pueblo, saber qué es lo que realmente nosotros vivimos desde la parte rural. Porque, como bien sabemos, las grandes maquinarias comunicacionales casi no le apuestan a estudiar el campo, a lo que acá se vive, a las comunidades, a la mujer rural, a la parte de los indígenas o los afro. Y nosotros en el colectivo queremos resaltar esas vivencias, especialmente desde los espacios rurales.

Hace un tiempo hicimos parte del proyecto ‘Mujer, Agua y Alimento’, que fue una iniciativa aprobada por el Ministerio de Cultura. Nosotros queríamos resaltar el papel de la mujer en las comunidades de Puerto Santander, Santo Domingo de Mesa, San Cristóbal y Palo Altico. Entonces nos reunimos con todas esas mujeres para que ellas nos contaran ese papel de la mujer en su hogar, primero que nada, y el papel que juega el agua en sus vidas. Es que nosotros vemos el agua como algo normal y natural pero para ellas el agua es la misma vida.

Esta experiencia fue maravillosa. En cuanto a los quehaceres, las mujeres nos decían que los hombres no son los únicos que trabajan. Nos empezaron a contar su día a día, desde que se levantaban hasta que se acostaban. Y muchas veces en esos territorios nos dábamos cuenta de que ni siquiera se sentaban. Ellas se levantaban temprano, ponían la olla del café, hacían el desayuno, levantaban a los muchachos para que se fuera para su escuela, luego le iban a llevar la comida al esposo al cultivo, regresaban a los quehaceres de la casa a montar el almuerzo, etcétera. Una rutina bastante fuerte.

Las mujeres nos decían que ese trabajo de ellas no se había contado, y nosotros queríamos justamente contar cuál es la importancia de la mujer en esta sociedad. Por ejemplo, en esta zona la mujer es la que está acostumbrada a ir a buscar el agua. Como por acá no tenemos acceso a una tubería como tal, a ellas les toca ir a ciertos lugares y caminar y montarse el agua en la cabeza o en el hombro. En ese sentido, ellas dicen que eso no es algo tan negativo, porque por ejemplo cuando llegan a una bomba y empiezan a bombear, entonces ahí empiezan a contarse entre ellas los problemas que tienen. Es decir, no es tan malo en cuanto a la comadrería.

Pero cuando nos acercamos ya a la parte real, que es el consumo de un agua que no es potable, un agua que tiene un montón de microbios y microorganismos que no son aptos para el consumo, entonces vimos la falencia que hay desde la parte del Estado. El Gobierno no se está preocupando por estas comunidades. Las tiene relegadas, y allá reclaman porque siente que necesitan agua de calidad. Y con razón.

En cuanto al alimento, ellas nos aclararon que los hombres no son los únicos que cultivan. “Nosotras cultivamos”, nos decían. Por ejemplo, algunas mujeres tenían berenjena o tomate en sus pequeños viveros y nos pareció interesante mostrar lo que hace la mujer rural en ese sentido.

Es que las mujeres son la fuerza de la familia. Son quienes están en capacidad de sacar el hogar adelante. Y eso es bastante complicado porque estamos en un lugar que es bastante machista.

El hecho es que es una cuestión muy chévere poder escucharlas, poder vivir con ellas el día a día y ver lo que hacen en sus jornadas.

Eso sí, jamás dejamos de lado la parte de la comunicación. Nosotros les enseñamos a tomar fotografías y a hacer entrevistas a ellas. Nuestro objetivo era empoderarlas para que supieran que podían contar sus propias historias desde allá y que podían contárnoslas a nosotros. Y para nosotros eso es satisfactorio porque aunque no somos los expertos en fotografía o grabando videos, algo le dejamos a la comunidad.

Y esa es la idea, que nosotros podamos facilitar que la gente pueda conocer la parte comunicativa, y que entienda que eso no es algo solo para las personas que estudian. Nosotros queremos que las comunidades y las personas comprendan que los periodistas, por ejemplo, no son los únicos que tienen la palabra, sino que ellos también tienen la palabra. Porque la comunicación se trata de eso, de interactuar unos con otros.

Creo que como mujer joven y como comunicadora es importante articular los procesos comunicativos con la comunidad, porque es la comunidad la que cuenta todo, la comunidad es la que nos dice realmente cuál va a ser el norte. 

Mire, hace poco tuvimos una reunión y alguien decía que había que acomodar las agendas a las comunidades. Es decir, que no tenemos que llevar nuestras agendas a las comunidades y decirles qué hacer, sino que nosotros tenemos que llegar al territorio y preguntar qué se necesita hacer, qué es lo que se necesita comunicar.

Entonces esa articulación es importante porque vamos a contar lo que es real. No nos estamos inventando nada, porque nosotros llegamos al territorio y estamos contando lo que estamos viendo, lo que nos está diciendo la gente. No es que alguien llegó y nos dio una información y esa información es algo que se lo pasó este o el otro. No. Nosotros llegamos directamente a la fuente y recibimos y mostramos lo que realmente es. Nosotros contamos lo que la población quieren que contemos. Ellos nos dicen “queremos que se sepa que sembramos yuca o plátano” o “tenemos estas formas de sembrar y no utilizamos químicos”, por ejemplo.

Muchas personas creen que los campesinos no hacen las cosas como deberían hacerlas, dizque porque los profesionales dicen que esto se debe hacer de tal y cual forma, pero el campesino tiene una experiencia vivencial y eso hay que contarlo. La experiencia no se improvisa. Entonces los campesinos nos dicen, por ejemplo, qué plantas son medicinales, cómo se usan contra el dolor de barriga o de cabeza. Y eso quizás no es nada significativo para las grandes cadenas de comunicación, pero para nosotros es importante porque nosotros nacimos como colectivo de las necesidades rurales y tenemos que mostrar justamente eso.

Para nosotros es importante no solamente extraer la información que necesitamos de la comunidad, sino que también somos recíprocos. Cuando se terminó el proyecto ‘Mujer, Agua y Alimento’, por ejemplo, nosotros fuimos a cada una de las comunidades y proyectamos nuestro trabajo, y para ellos fue muy importante que nosotros mostráramos lo que ellos querían exactamente que se mostrara.

Para nosotros es importante que cada comunidad tenga siempre el disco o la memoria con todo lo que se hace, porque eso es de ellos. Nosotros simplemente somos el medio, pero ellos son la riqueza de lo que hacemos.

Y otra cosa a tener en cuenta es que la comunidad es quien aprueba lo que realmente se quiere mostrar. Entonces cuando la gente ve el producto final, no se sorprende. Antes de nosotros mostrar algo, va a ser siempre con la aprobación de ellos. Nunca nos quedamos con la información. Por el contrario, hacemos siempre un compartir con la comunidad y le preguntamos qué le pareció el trabajo o qué le faltó o qué creen que se debería quitar, etcétera. Digamos que hacemos esa parte de retroalimentación con cada videoclip y con cada cosa que hacemos.

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