Don William: “La realidad como campesino es un sabor agridulce”

Don William en la vereda Norcasia, Florencia (Caquetá) Foto: Fundación Chasquis

Yo me llamo William Herrera y vivo en la vereda Monterrey, del municipio de La Montañita, acá en Caquetá.

La problemática nuestra ahora es por las hidroeléctricas sobre el río San Pedro, que es un proyecto de unas minicentrales que están por empezar a construirlas pero actualmente, por lo que sabemos, no han comenzado porque están demandadas por procedimientos incorrectos. Es decir, el proyecto está parado es por esa razón.

Esto nos preocupa en general a todo el campesinado de esta región porque ya conocemos los problemas que han pasado en otros lugares del país donde se han instalado hidroeléctricas. Y es que en vez de convertirse en desarrollos para la región, lo único que han generado es problemas. Problemas ambientales o de desplazamiento. Entonces la gente tiene que dejar abandonados los territorios y no queremos que nos pase lo mismo en esta región.

El río San Pedro es un río que nace en los páramos de Miraflores y Picachos. Es una de las principales fuentes de agua, incluso del Caquetá.Las aguas del río San Pedro le caen al río Taguaza y desemboca en el río Caquetá. Es decir, es una fuente que abastece de agua a los dos municipios, Florencia y Caquetá. Es precisamente el límite entre los dos municipios.

Nosotros como comunidad hemos estado pensando en esa situación y lo que queremos es blindar un poco el territorio contra las hidroeléctricas. Hemos pensado entonces en la creación de una Zona de Reserva Campesina. Por eso tenemos la asociación que se llama Acomflopad.

Esa Zona de Reserva Campesina representa que nos vamos a ver beneficiados porque precisamente eso es lo que queremos para organizarnos y para poder gestionar proyectos en beneficio del campo.

Yo, por ejemplo, trabajo más que todo con ganadería. Ahí medio medio porque es difícil. Saco queso, por ejemplo. Eso al menos le da algo a uno ahí. La lechería en esta región es una de las economías que más le da a uno como campesino.

Mire, en el municipio donde yo vivo nos acogimos al programa de sustitución de cultivos ilícitos. Allá estamos haciendo el tránsito para dejar los cultivos ilegales. Entonces, de los pocos negocios que le deja algo a uno acá es la ganadería, aunque aquí nosotros sabemos que la ganadería es perjudicial para el medio ambiente. Pero qué más tenemos acá si no tenemos apoyo del Gobierno y del Estado para trabajar otra clase de agricultura. Empezando porque no tenemos vías de comunicación. La Montañita no tiene vías de comunicación. Nos toca usar la vía que es de Florencia.

La realidad como campesino es como un sentir de un sabor agridulce. Por un lado uno tiene ilusiones para proyectarse en el campo pero uno encuentra que no tiene apoyo del Estado para salir adelante en los proyectos económicos o políticos o sociales.

Mire, en el campo creemos que con el proceso de paz el campesinado se ha visibilizado un poquito. Por lo menos en comparación con lo que era antes. Ahora al menos hay gente que está empezando a reconocer que existimos y que empiezan a reconocer que el pueblo en Colombia existe gracias a que hay campesinos para llevar todo lo que en las ciudades se necesita. De resto el apoyo hacia el campo es muy poco.

La Solución que yo vislumbro y a la que deberíamos apostarle es que aprendamos a preguntarnos de dónde venimos y para dónde vamos. Y para eso tenemos que poder escoger los líderes que nos representen en cualquier situación.

Yo miro que si seguimos eligiendo a los mismos que llegan a gobernarnos a nosotros siempre, pues no vamos a tener posibilidades de que nos cambie la situación. Tenemos que pensar en cómo cambiarla y la solución la tenemos nosotros con los votos.

 

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